
Baja Profunda: Oasis, Cultura Ranchera y el Acuario del Mundo
Una península de soledad y grandeza. Baja California Sur es un capricho geológico donde el desierto más árido choca violentamente con el mar más rico del planeta. Aquí, entre cardones gigantes y dunas doradas, el Mar de Cortés (el "Acuario del Mundo") resguarda ballenas, lobos marinos y arrecifes de coral. Un viaje de "lujo descalzo" entre oasis coloniales, arte bohemio y glampings en islas deshabitadas.
Los Cabos: El Fin de la Tierra
Donde el Pacífico choca con el Mar de Cortés. Lejos del bullicio turístico, San José del Cabo conserva su aire de misión colonial y distrito de arte. El verdadero protagonista es el Arco: una formación rocosa monumental esculpida por las mareas durante milenios. Navegar aquí al atardecer, cuando la piedra se torna roja y las ballenas jorobadas rompen el horizonte, es presenciar la fuerza bruta de la naturaleza.
Cabo Pulmo: El Arrecife Viviente
Este Parque Nacional es la historia de éxito ecológico más grande del mundo. Lo que era un mar desierto es hoy el único arrecife de coral duro del Golfo de California, una explosión de vida subacuática. Aquí no hay grandes hoteles, solo bungalows ecológicos y el océano. Sumergirse en sus aguas implica rodearse de cardúmenes de jureles que forman tornados plateados, tortugas y tiburones toro en su hábitat salvaje.
La Paz y Balandra: El Puerto de la Ilusión
La capital del estado es la antítesis del estrés. Su malecón mira hacia atardeceres de fuego, pero su tesoro es Playa Balandra: una bahía de aguas someras y turquesas donde se camina cientos de metros con el agua a la cintura, famosa por su 'Hongo' de piedra. En estas aguas ricas en plancton habita estacionalmente el pez más grande del mundo, el Tiburón Ballena, un gigante gentil que se deja observar en calma.
Espíritu Santo: La Isla Roja
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esta isla deshabitada de roca volcánica cobriza contrasta violentamente con el azul del mar. Es un santuario sin barreras: el hogar de una colonia residente de lobos marinos curiosos que juegan cerca de los nadadores. El verdadero lujo es el aislamiento: acampar en glampings a pie de playa bajo uno de los cielos estrellados más limpios del hemisferio norte.
Todos Santos: El Oasis Bohemio
Cruzando la sierra, el desierto florece en un vergel de palmeras y mango. Todos Santos, Pueblo Mágico, atrae a una comunidad de artistas, surfistas y chefs que buscan inspiración. Sus calles de ladrillo rojo y el mítico Hotel California son el refugio de una estética relajada. Aquí el día transcurre entre galerías de arte y playas de oleaje fuerte donde el Pacífico recuerda su inmensidad.
Tu viaje incluye acceso privilegiado
Plazas limitadas • Personalización 100%









